miércoles, 27 de octubre de 2010

La Pena de Muerte-María Elena Walsh

La Pena de Muerte





por María Elena Walsh

Fui lapidada por adúltera. Mi esposo, que tenía manceba en casa y fuera de ella, arrojó la primera piedra, autorizado por los doctores de la ley y a la vista de mis hijos.  Me arrojaron a los leones por profesar una religión diferente a la del Estado. Fui condenada a la hoguera, culpable de tener tratos con el demonio encarnado en mi pobre cuzco negro, y por ser portadora de un lunar en la espalda, estigma demoníaco.

Fui descuartizado por rebelarme contra la autoridad colonial. Fui condenado a la horca por encabezar una rebelión de siervos hambrientos. Mi señor era el brazo de la Justicia. Fui quemado vivo por sostener teorías heréticas, merced a un contubernio católico-protestante.

Fui enviada a la guillotina porque mis Camaradas revolucionarios consideraron aberrante que propusiera incluir los Derechos de la Mujer entre los Derechos del Hombre. Me fusilaron en medio de la pampa, a causa de una interna de unitarios.

Me fusilaron encinta, junto con mi amante sacerdote, a causa de una interna de federales.

Me suicidaron por escribir poesía burguesa y decadente.

Fui enviado a la silla eléctrica a los veinte años de mi edad, sin tiempo de arrepentirme o convertirme en un hombre de bien, como suele decirse de los embriones en el claustro materno.

Me arrearon a la cámara de gas por pertenecer a un pueblo distinto al de los verdugos.

Me condenaron de facto por imprimir libelos subversivos, arrojándome semivivo a una fosa común.

A lo largo de la historia, hombres doctos o brutales supieron con certeza qué delito merecía la pena capital. Siempre supieron que yo, no otro, era el culpable. Jamás dudaron de que el castigo era ejemplar.

Cada vez que se alude a este escarmiento, la Humanidad retrocede en cuatro patas.

Con sólo éste escrito, María Elena Walsh terminó de cuajo  con el debate que se había instalado desde hacía varios meses en la sociedad argentina,  sobre la inminente reinstauración  de la pena de muerte en nuestro país.




FUENTE:      
http://www.bolinfodecarlos.com.ar/la_pena_de_muerte.htm


Tenga en cuenta ...
La información que usted encuentre en este post puede, o no, estar en desacuerdo con su visión personal o religiosa de la realidad. Si usted encuentra que su visión de la realidad está siendo contradicha, desacreditada o atacada en cualquier forma posible, recuerde siempre que todo eso está en su cabeza y como tal, no es responsabilidad mia ni de nadie mas. Después de todo, yo no escogí su visión alternativa de la realidad, usted fue quien lo hizo.






HASTA LUEGO.........

Pandemia: Mónica Müller

Entrevista a Monica Müller, autora del revelador "Pandemia"

Humanos, virus y laboratorios se cruzan en un libro que debería estar en todas las bibliotecas
Mónica Müller, médico y especialista en publicidad de laboratorios y productos medicinales.


Un thriller médico de lectura apasionante. Un libro que hay que leer para saber que no se puede tomar amoxicilina ante cualquier dolor; que no hay que pedirle –nunca más– al farmacéutico del barrio “déme un antibiótico fuerte” o “déme el mejor, aunque sea más caro”, como si estuviera comprando “un buen par de botas de trekking”. Suena a chiste, pero es en serio. Más de un lector seguramente habrá repetido la misma frase o alguna de sus variantes imperativas. O peor aún. Sin necesidad de articular palabra alguna enfila derechito hacia la góndola de la farmacia, como si estuviera en el supermercado, y elige al azar la droga “más poderosa”. “No saben que no existe un antibiótico mejor ni uno fuerte, sino uno específico para cada caso”, escribe Mónica Müller en Pandemia. Los secretos de una relación peligrosa: humanos, virus y laboratorios (Sudamericana), un libro que debería estar en todas las bibliotecas del país. “Sin saberlo, están favoreciendo la creación de una cepa bacteriana superresistente a todos los antibióticos conocidos, lo que pone en peligro su propia inmunidad y, por un efecto de ruleta rusa darwiniana, la de todo el género humano. Pero esos pacientes no son responsables: creen lo que su médico les dice y en lo que la publicidad les muestra como un valor confiable”, agrega la doctora y escritora.

Pandemia toma como disparador el suceso mundial más relevante del año pasado: la temible irrupción del virus A (N1H1). Aunque esa primera ola que causó tanto estupor y pánico en médicos y ciudadanos de a pie se extinguió “con el ritmo suave de una marea en la orilla”, más que celebrar habría que decir que muerto el perro no se acabó la rabia. Y ni siquiera está muerto el “perro” porque “no se conoce ningún medicamento capaz de matar a un virus”, afirma la autora, que se encargó de realizar una conexión de “parentesco” que faltaba. Que se había perdido en el desván de los recuerdos ajados. La famosa y letal Gripe Española de 1918 fue provocada por un virus precursor del virus A. Hace más de 90 años, entre 30 y 100 millones de personas murieron en menos de ocho meses, un número que es más fácil relacionar con un ataque nuclear que con una gripe. “Los pacientes que el doctor Oliver Sacks trató en el Hospital Monte Carmel en 1969 –y fueron objeto de la película Despertares– eran en su gran mayoría personas que habían tenido la gripe en 1918 siendo jóvenes, y seguían encerradas en la semiinconciencia de la encefalitis letárgica”, recuerda Müller. También repasa cómo lo reprimido de esa tragedia salió a la superficie en la literatura y en el arte en Memorias de una joven católica, de la norteamericana Mary McCarthy –enferma y sobreviviente de la gripe del ’18–; El ángel desnudo, de Thomas Wolfe, donde relata la agonía y la muerte de su hermano; y los autorretratos del pintor noruego Edward Munch.

Médica especializada en Homeopatía de mirada penetrante y tono balsámico, Müller recibe a Página/12 en su consultorio y dice que “los virus son fantásticos”. Se nota que siente pasión por “esos enemigos invisibles” que no nacen, no se alimentan y no se reproducen; sólo necesitan la energía de otros seres para existir. “Hace mucho que estaba investigando el tema”, cuenta. “Siempre me interesaron los virus porque son algo rarísimo. No hay conciencia de que son distintos a todos los seres biológicos; de hecho no son seres biológicos, no son seres vivos. La definición de virus es maquinaria programada para la supervivencia. Me impresiona mucho el tipo de reacciones que hay en las sociedades ante las epidemias: reacciones primitivas, infantiles, crueles. Leí muchos libros sobre epidemias y la constante es siempre la misma: buscar culpables y atribuirlo a una fuerza externa. Lo cual es muy primitivo, como esas civilizaciones que cuando alguien se moría decían que era un castigo de los dioses.”

El embrión de la curiosidad de Müller surgió con la gripe aviaria. “Viene aparentemente en un pájaro sano; es realmente una película clase B. Lo fascinante es que convivimos con eso alegremente, inocentemente”, subraya. “Había mucha alarma por la posibilidad de que mutara el virus. Y ahí conocí la gripe de 1918. En Estados Unidos empezó a haber mucho material hace unos diez años, pero acá nadie sabía nada. La sociedad norteamericana y europea están todavía impregnadas de esa tragedia. Pero antes no se hablaba, no se decía nada. Ahora que uno lo sabe, todo el tiempo en la literatura, en el cine, aparecen referencias a muertos durante la gripe del ‘18. Ese virus era aparentemente igual al que los científicos creían que estaría por reaparecer. Y cuando finalmente apareció la gripe A, uní toda la información, escribí dos notas en Página/12 y ahí empecé a recibir mails y llamados.” Uno de esos llamados fue el de Pablo Avelluto, director editorial de Sudamericana que, sin anestesia, le preguntó: “¿Te animás a escribir un libro?”. La respuesta no tardó en llegar: “Nada me gustaría más”, le contestó Müller.

–Parece que vivimos en sociedades muy avanzadas que presumen que las epidemias son cosas de otros siglos, de la Edad Media si se quiere. Como si la modernidad implicara la eliminación de los virus, ¿no?

Tal cual, ésa es la idea. Hay una enorme incredulidad y cuando empieza a aparecer un virus, como ocurrió el año pasado con la gripe A –muchos médicos me contaban que se morían personas jóvenes, de 30 años–, se multiplica el temor y la reacción siguiente es culpabilizar. Incredulidad, pánico y buscar enseguida un culpable: el gobierno no hizo nada para evitarlo, o los laboratorios lo crearon. Buscar culpables es más tranquilizante. Lo que sorprende no es sólo el prejuicio de la gente –que no tiene por qué saber cómo se crean los virus–, sino de los médicos que siguen diciendo que la gripe A fue creada en un laboratorio. Yo sigo recibiendo ese tipo de mails cuando se sabe que no fue creado en un laboratorio. Los virólogos saben cómo surgió. Ayer recibí de nuevo un mail con un asunto muy importante sobre el “invento” de la gripe A de la doctora Rauni Kilde, personaje que incluí en el libro y que es la falsa ministra de Salud de Finlandia. Hay una actitud prejuiciosa que es muy tranquilizante.

Usted alerta sobre el peligro de la automedicación. ¿Por qué cree que comprar antibióticos se asemeja a comprar un caramelo en un kiosco?

–En Argentina los antibióticos son de venta libre; el mensaje es que son completamente inocuos. En Estados Unidos no podés comprar un antibiótico sin receta jamás; en los países donde se compran sin receta la gente se automedica y es peligrosísimo para la persona y para la humanidad. Las bacterias también –como los virus– están programadas para mutar y adaptarse. Y el día que aparezca una bacteria que aguante cualquier antibiótico sonamos todos... los médicos sabemos eso, lo estudiamos, pero los mismos médicos recetan antibióticos porque sí. A cada rato me encuentro con gente que dice que por un dolor de garganta un médico le recetó un antibiótico. Es verdad que en algunos casos hay que tomar antibióticos, para una angina. Pero son pocos; hay un test que en 45 minutos te dice si hay que tomar un antibiótico o no. Y no se hace. Hay médicos muy respetuosos, pero otros tratan al paciente muy mal. Una vez que al paciente le recetaron un antibiótico, cada vez que tiene fiebre, dolor de garganta o de oídos toma antibióticos.

Su libro a la vez que elogia el desempeño de muchos médicos, que hacen esfuerzos sobrehumanos ante problemas estructurales del sistema de salud, también es muy crítico. ¿Cómo fue recibido Pandemia entre sus colegas?

–Me sorprende mucho el silencio. Para el libro entrevisté a muchos médicos muy confiables como el doctor Jorge San Juan y la doctora Lucrecia Raffo, directora del Posadas, que han trabajado maravillosamente bien. Después les mandé el libro. Ninguno me contestó nada. Ni una sílaba, aunque tenemos una relación muy buena y ellos saben cómo pienso yo. Colegas míos, gente joven y jefes de servicios de hospitales del conurbano se los dieron a los residentes. Y hay mucho entusiasmo porque dicen que lo tienen que leer todos los médicos que se están formando. Pero supongo que a muchos les debe molestar este libro porque me parece que hay una cuestión corporativa: ¡Cómo voy a criticar a los médicos! El problema no es la automedicación; el problema somos los médicos, aunque no seamos el único problema. Los médicos somos los que le enseñamos a la gente cómo tratarse. Creo que se niega que los médicos tengamos la culpa. Pero sí, tenemos la culpa. Los médicos somos los responsables, recibimos el mensaje de los laboratorios que es brutal. Es un lavado de cerebro que te hacen antes de recibirte.

Müller trabajó durante 35 años en una agencia de publicidad y se especializó –por casualidad– en laboratorios y productos farmacéuticos. A la medicina llegó de grande; arrancó con la carrera a los treinta y pico. “Con mucha ingenuidad –confiesa risueña– me acuerdo del lanzamiento del diclofenac. Qué bueno, me dije, cura todo. Pero cuando empecé a estudiar medicina me di cuenta de que no era así.” Cuando estaba a punto de recibirse de médica, fue al lanzamiento de un medicamento en el Paseo La Plaza. “Estaba feliz porque por fin salía del mundo de la publicidad para entrar, definitivamente, al de la medicina. Hice la cola en un stand y cuando llegué me entregaron una planilla. Era un concurso para un viaje a Cancún con todo pago, si recetaba doce recetas de esa droga que se estaba lanzando. ¿Pero cómo? ¿Si yo me beneficio en algo recetando no puedo ser objetiva? Me quedé helada. Es muy terrible el tema de los laboratorios. Está muy criticado ahora en Estados Unidos; hay un gran escándalo por el tema de premiar a los médicos si recetan. No podés obtener ningún tipo de beneficio económico o premio por recetar. Debería ser un delito”, advierte.

¿Cómo se podría resolver la incidencia que tienen los laboratorios?

–El tema es muy complejo. Un factor importante es que los médicos son explotados; hay compañeros míos que tienen seis trabajos y están corriendo de un lugar a otro y tratan de ganar un mango donde puedan. Esa es la tristísima realidad: el envilecimiento del trabajo médico. Los laboratorios han tomado el papel de formadores de los médicos. Y aun más. No hay investigación si no hay laboratorios, que tienen intereses creados. Acá y en todo el mundo el sistema médico está totalmente falseado. No sé la solución, pero me parece que los gobiernos, los Estados, deberían ponerles coto a los laboratorios. Por lo pronto deberían prohibir que haya publicidades de medicamentos. No puede haber publicidad de aspirinas; en Alemania las venden con un prospecto plegado con las contraindicaciones. Las aspirinas favorecen las hemorragias gástricas; mi marido estuvo a punto de morir por una aspirina. Y sin embargo, se venden aspirinas alegremente. He mandado cartas a todos lados –que nunca han publicado– en las que cuestionaba que se permitiera un comercial de televisión en el que se dice: estoy cansado, me tomo dos aspirinas. Es brutal; dos aspirinas no hacen el doble efecto que una, pero duplican el riesgo de hemorragia. Los Estados permiten esto. ¿Por qué el Ministerio de Salud no dice que es una aberración que los antibióticos sean de venta libre y que haya publicidades de medicamentos? Se debería empezar por ahí. Le daría más respetabilidad a la figura del médico, que no sería vendedor de baratijas como lo es actualmente, y se podría frenar a los laboratorios.

FUENTE:


http://www.webislam.com/?idt=16863


Un virus es un virus es un virus es un virus


Por Mónica Müller *

La crisis que estamos viviendo bajo la dictadura del virus A (H1N1) implica peligros, pero puede ser la oportunidad para modificar errores que por tan rutinarios no se discuten.

La idea implantada por la industria farmacológica de que toda enfermedad tiene un remedio creó el hábito de tomar una droga química para cada síntoma.

Los medicamentos para bajar la fiebre son un ejemplo de esa regla que hoy tenemos la oportunidad de cuestionar. La fiebre es un mecanismo de defensa verdaderamente ingenioso. Si no existiera habría que inventarlo y su inventor entraría con honores a la historia de la medicina. La elevación de la temperatura corporal inhibe el crecimiento y la reproducción de organismos infecciosos y es el protagonista principal de una cascada de reacciones inmunitarias celulares. A los virus, que sobreviven y se reproducen cómodamente en ambientes fríos, se les complica la vida cuando la temperatura de la sangre alcanza los 39 grados; su fantástica capacidad de replicación se hace lenta hasta quedar desactivados.

La fiebre no es una enfermedad. La fiebre no hace daño. La fiebre cura. Entonces, ¿por qué los médicos recetan rutinariamente antitérmicos? Un residente de un hospital respondió con una honestidad desarmante:


–Porque existen.


Los antigripales son otra invención farmacológica de uso corriente. Combinan antitérmicos con drogas descongestivas o antialérgicas que coartan la fiebre, la congestión y el malestar general. El paciente hace su vida normal como si no estuviera enfermo. No sólo expone a otras personas al contagio, sino que además está más enfermo que antes porque su organismo sigue a merced del virus, pero ahora está maniatado y amordazado. Su ejército de células defensivas duerme tranquilo en los cuarteles. No corre al sitio de la infección porque la alarma está desactivada. Pido disculpas por la metáfora castrense, pero por dentro las cosas funcionan exactamente así. Una perversión suplementaria son las preparaciones que la publicidad y los envases engañosos venden como “té” para que hasta los no creyentes se traten con paracetamol y fenilefrina cuando creen estar tomando el tecito reconfortante de la abuela.


Una de las oportunidades más interesantes que nos presenta esta crisis es la de regular el uso de los antibióticos, drogas que han cambiado la relación histórica de los humanos con las infecciones por su eficacia contra las bacterias.


A los virus, en cambio, un antibiótico los hace reír a carcajadas. La diferencia formal puede medirse en micromicrones, pero desde el punto de vista biológico es una inmensidad. Comparar un virus con una bacteria es como comparar una moto con una mandarina. Los virus no entran en la categoría de seres vivos como el resto de los gérmenes. Una de las definiciones más precisas dice que son maquinarias programadas para la supervivencia. No son animales, plantas, parásitos, hongos ni bacterias; son meros contenedores de ADN diseñados para obligar a las células vivas a perpetuar su información genética. En el camino hacia ese objetivo los virus infectan, invaden y destruyen células y tejidos sanos, mutando y recombinándose para eludir los radares de la inmunidad. Los antivirales no los matan; sólo retrasan su multiplicación. Y su uso indiscriminado puede estimularlos a mutar para hacerse resistentes a los que se están usando en enfermos de gripe A (H1N1).


Sin embargo, todos los argentinos conocemos a alguien que cuando tiene un dolor de garganta o una gripe va a la farmacia, elige al azar un antibiótico y lo toma como le parece. Esa persona está poniendo en peligro su propia inmunidad y por un efecto de ruleta rusa darwiniana, la de todo el género humano. Los pacientes no tienen la obligación de saber que los antibióticos sólo actúan sobre las bacterias (tampoco todos sobre todas ellas) y que su mal uso puede crear un microorganismo resistente a todos los antibióticos conocidos. Los pacientes saben lo que la publicidad y sus médicos les enseñan. Y demasiados médicos recetan antibióticos cuando son innecesarios. Los testimonios de personas infectadas por el nuevo virus confirman conductas médicas injustificables: “Le dieron un antibiótico, después otro y otro, hasta que al fin se dieron cuenta de que lo que tenía era viral”. La única explicación posible para esto la dio un joven clínico en un ateneo:


–Si viene con una gripe y no le receto el antibiótico más caro, ese paciente cree que no sé nada y no vuelve más.


Estas aberraciones médicas sólo ocurren porque el sistema de salud las avala con el consentimiento o con el silencio. La venta libre de antibióticos es un mensaje. Su venta bajo receta haría comprender a los pacientes que no son drogas inocuas y obligaría a los profesionales a hacerse cargo de la responsabilidad de indicarlos con fundamento científico.

* Médica clínica.
FUENTE:

http://www.pagina12.com.ar/diario/sociedad/subnotas/127967-41063-2009-07-09.html

 


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HASTA LUEGO.........

martes, 26 de octubre de 2010

'YO ESTUVE EN UN PLATO VOLADOR"

Benjamín Solari Parravicini

¿Reportaje a una fantasía, a un sueño? ¿O a una realidad sentida y vivida?

'YO ESTUVE EN UN PLATO VOLADOR"



Por Roque Escobar

"Veníamos por la calle Chacabuco, en una noche con frío y niebla, 
con un amigo. De repente, surgió a un costado un hombre. 
Es decir..., nos pareció un hombre. Empezó haciendo manotones, como
señas, y parecía que hablaba algo. Algo que no se entendía, claro, 
porque era muy raro. Nos hacía señales como indicándonos que 
camináramos hacia la Diagonal, en dirección de la Casa de Gobierno. 
Y con la noche fría, la niebla y... yo no sé... ese ser, ese hombre era, 
más grande que nosotros... ¿no?..., no sentimos miedo. Pero yo,
sinceramente tenía frío y muchas ganas de llegar a casa. Pero este
hombre, muy rubio, como de uno ochenta y cinco de alto, con ojos 
grandes que parecían de ciego, porque no tenían párpados ni 
nada... eran redondos, rarísimos. Estaba vestido apenas con 
un saquito que parecía un cardigan, verdoso, luminoso. Y fíjese,
hacía un frío bárbaro.
No obstante, seguimos caminando con mi compañero, cruzamos
la calle, y mi amigo me lanza la pregunta: "Che... ¿no te parece que este hombre no es de este mundo?"


"Y entonces vi el sol, inmenso, majestuoso. Ellos son buenos, vienen con fines pacíficos, de investigación. Parece que han elegido un territorio que se llama "Cristianía"

Hasta aquí el interesante relato de un hombre que dice haber estado dos veces con seres extraterrestres. De un hombre que afirma que puede tener comunicación periódica con venusinos dada su condición de telépata. De un hombre de quien la prensa se ha ocupado ya varias veces por sus "singulares poderes proféticos." De un hombre que dice haber viajado en un "plato volador" y haber dado la vuelta al mundo en contados minutos. De un hombre a quien no pocos acusan de "farsante" "embustero", "macaneador". De un hombre que confiesa que su mismo padre, psiquiatra argentino de nota, lo llamaba "loco". De un hombre que vive en la bohemia al estilo parisiense, y que practica su profesión de pintor en un atelier céntrico de Buenos Aires. Un atelier con aspecto de Siglo XVII y a la vez de Siglo XXI. Ese hombre a quien reportea hoy ESQUIU es Benjamín Solari Parravicini. Indudablemente una persona muy discutida a cuyo relato nos circunscribimos sin que ello signifique extender un certificado de veracidad. Porque lo que buscamos en nuestra inquietud periodística, en este caso, es la información a través de quien asegura poder ser testimonio en un tema apasionante: los platos voladores.
Cuándo, cómo y dónde

-Bien -prosigue Solari Parravicini-, esa pregunta se me clavó y le contesté que era muy raro. Sobre todo los ojos, la ropa metálica. En fin. Nos despertó la curiosidad y quisimos volver al lugar donde lo habíamos visto. Volvimos, pero ya no estaba.

-Había desaparecido...

-Sí... había desaparecido -el entrevistado abre sus ojos grandemente, detrás de un armazón redondo muy poco común. se frota su calvicie y hace gestos misteriosos. Yo lo miro con suspenso y trato de descubrirlo. Prosigue-: Ahora va a ver. Pasaron varios días, y...

-¿Cuándofue eso?

-Y... hace más o menos ocho años. Pasaron varios días y una noche estaba yo acá, en mi casa. Estaba también nublado, con bastante niebla y mucho frío. Se me ocurrió ir a ver "My fair lady" que la estaban dando en "El Nacional". Fui. No sé a la hora que habrá terminado, imagínese. Cuando salí me dio ganas de comer un puchero de gallina. Terminé mi plato favorito y me dispuse a marcharme a casa. Serían como las tres, las cuatro de la madrugada. En esa época había muchos asaltos por acá, y tuve miedo, de manera que decidí tomar por la Diagonal, rumbo a Belgrano. Cuando iba cruzando la calle, se me apareció el "hombre" otra vez. Como caído del cielo ¿no? Había recuerdo, una bruma bárbara. No se veía a un metro. El tipo este empezó a hablar, nuevamente: "jap, gloa, prirp, jap". Yo lo miré medio confundido y me dije: "Bueno, este me asalta". Entonces apuré el paso. Sin pensar por qué estaba ahí, como había aparecido, sin recordar nada. Empecé a caminar ligero, y de pronto...
Me quedé paralizado

...no pude caminar más. No podía moverme. Cinco metros apenas avancé. Y ahora nada... Pasó un momento..

-Pero ¿podía pensar? ¿No perdió sus facultades mentales?

Sí, podía pensar. Era totalmente consciente de todo. Nada más que me era imposible moverme. Como le dije, pasó un instante y luego comencé a perderme... a perderme... me iba... me iba. No sé como será un desmayo, pero creo que fue eso lo que pasó. Acá diríamos "me desmayé"... y me encontré, de repente, como en un borde de un barco con una baranda que parecía de metal. Ahí adelante, así redondo (Solari Parravicini gesticulaba), era como una explanada negra. Como de caucho. Entonces, aparezco yo allí, no sé como, y me encuentro con otros dos seres iguales. Muy sonrientes, me saludaron poniéndome las manos en el hombro...

-¿Usted cree que estaba en un plato volador?

-Sí, claro, no hay duda. En ese momento no sabía lo que era, pero después me lo expliqué todo. Yo estuve en un plato volador. Bueno...

-Y dígame ¿eran de carne y hueso? ¿cómo era su contextura física?

-Sí, al menos parecen de carne y hueso. Son como nosotros, altos, bien rubios, con ojos como le dije, muy redondos y sin párpados... El cutis es igual al nuestro, muy blanco... son lindos hombres, fuertes. Bien, allí, entre ellos hablaron: "chanau, glut, play, jot, net, jap", qué se yo. Decían así. Ahí fue cuando se me cruzó la idea de que yo estaba en un plato volador, porque veía allá abajo, abajo, veía la punta del Obelisco, que entonces tenía una luz. Y justo cuando se me ocurrió pensar eso, uno de ellos me dice: "Si señor, somos de Venus".

-¿En castellano?

-Sí, en castellano. Yo me sorprendí, él me dijo entonces: "No se extrañe porque nosotros hablamos todos los idiomas de ustedes, porque nosotros somos telépatas, y usted también es telépata. Así como ustedes tienen la televisión que ven todo lo que pasa por afuera, nosotros los vemos perfectamente, y los conocemos perfectamente. Yo hablo con usted telepáticamente... Hace tiempo que lo conocemos y...



Queremos mostrarle algo




.. tener una experiencia con usted". De pronto oigo un "clin, cli, clin, cli", como el teléfono cuando da ocupado, ¿vio? y veo una campana como de cristal, o de nylon, no sé. Nos cubrió. Nos encerró a todos. De inmediato yo vi que la puntita del obelisco se perdía. Pero no me pareció que la nave espacial anduviera.Frente a uno de sus cuadros, el último de la serie 1968, el pintor Solari Parravicini cuenta su experiencia a nuestro redactor. "Tenían ojos sin párpados, son de cabello rubio y de elevada estatura"
Yo la veía quietita, y no me daba cuenta que andábamos más que por lo exterior. Yo estaba como idiota ¿no? De repente empecé a ver que los cielos cambiaban, y vi un cielo colorado, como esos que se ven a la caída de la tarde. El horizonte de repente estaba así, después así (Solari mostraba con sus manos direcciones opuestas), inclinado, de un lado y del otro.
En un momento dado, el sol. Un sol bárbaro. Entonces me di cuenta que estábamos dando vuelta por el mundo.
Pues recuerde que yo había subido a la madrugada, en plena noche, oscura y en Buenos Aires, le garanto que fue impresionante para mí ver el sol, enorme, grandote, refulgente. Simultáneamente, vi que el mundo se torcía ¿no?, y entonces se nubló de nuevo Ya le digo, fue impresionante. Hasta que...



Yo ví un sol verde...


..cosa de locos, parece, ¿verdad?. De pronto, uno de los seres grita "¡CRISTIANIA, CRISTIANIA, CRISTIANIA!, al tiempo que señalaba un lugar, hacia abajo. No sé lo que sería "Cristianía". Así, pasamos por Europa, chiquitita allá abajo, y al pasar por el norte de América otra vez gritaron: "iCANADA, CANADA, CANADA!. Enseguida no más, porque, estábamos otra vez en la noche, me dijeron: "Ahí está. Otra vez en su casa. Ahí está la cordillera de los Andes". Inmediatamente, quedamos suspendidos. En realidad, en ningún momento me pareció que andábamos, pero me daba cuenta por lo que veía. La velocidad parece fabulosa. Lo cierto es que estos "hombres" vuelven a abrazarme, y me dicen "Otra vez será, hasta pronto". Me sentí mareado, perdí el conocimiento y me encontré nuevamente en Buenos Aires, en la avenida 9 de Julio, frente al Ministerio de Obras Públicas...

-¿Y nadie lo vio? ¿Nadie? ¿Usted partió y regresó, sin que ningún testigo lo viera?

-Bueno..., creo que no. La calle estaba desierta. Era un noche fea...

-¿No le parece demasiada fantasía todo lo que usted dijo?. A mí me parece como un sueño, señor Solari.

-Justamente fue lo que me pareció a mí. Cuando me encontré de nuevo en 9 de Julio, me dije "¿Pero... habré soñado?" Y me doy cuenta que, a mi lado, está otra vez el mismo hombre raro, que me quería abrazar. Pero se vio en ese momento que caían del cielo como lenguas de fuego, como papeles quemados y este tipo salió rajando... dijo unas palabras y disparó... Después vi bomberos, mangueras, quise correr y no pude. Me sentía como idiota. Pude recuperarme y recordé que, antes de que pasara todo, tenía entre mis brazos la revista del teatro donde vi "My Fair Lady". La busqué, y ya no estaba...

-Se la habían llevado los venusinos, porque según usted son venusinos ¿no?

-Sí. Son venusinos.

-¿Y qué fueron para usted esas "lenguas de fuego"?

-No se, eso sí que no se, después supe que no pasó nada.

-De manera que usted cree no haber soñado. Eso para usted fue real, usted estuvo en un plato volador

-Sí, mire, podrán decir que soy loco, como decía mi padre que era psiquiatra, en broma, claro. Podrán decir que soy un embustero, un falseador. Pero yo lo vivi así, y así lo cuento. Nunca lo quise contar, por otra parte. Hace unos días me convencieron de que lo haga, y ahora lo hago, aún arriesgando a que me tomen, como un loco. Lo que recuerdo bien es que después de aquello estuve cuatro días idiota. Ahora me recuperé, claro.

-¿Tuvo usted alguna otra comunicación con esos seres?

-Sí, la tuve, y la tengo, por telepatía. No sé por qué, pero a ellos mimos se llaman "tovnis". Nosotros le llamamos ovnis. Lo que le puedo decir es que nunca más estuve así, personalmente. Pero ellos siempre pasan por acá...

-¿Usted es católico?

-Sí, soy católico práctico. Creo en Dios y en todos los santos, y cumplo regularmente con todos mis deberes religiosos.

Se me ocurrió mirar su atelier. Encontré muchas figuras de santos. Cuadros y pequeñas estatuas por todos lados. Una estufa ruidosa calentaba a ritmo vertiginoso. Y confieso que después del relato tenía mucho calor. Y unas ganas bárbaras de saber la verdad. La verdad que llegará tan solo con el tiempo.


Reproducido de: Revista ESQUIU - Buenos Aires, 4 de Agosto de 1968




FUENTE:
http://mitosdelmilenio.com.ar/solari.htm

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La Imaginación al Poder (Mayo Francés).

La Imaginación al Poder (Mayo Francés).

Mayo francés




Todo se inició cuando se produjeron una serie de huelgas estudiantiles en numerosas universidades e institutos de París, seguidas de confrontaciones con la universidad y la policía. El intento de la administración de de Gaulle de ahogar las huelgas mediante una mayor carga policial sólo contribuyó a encender los ánimos de los estudiantes, que protagonizaron batallas campales contra la policía en el Barrio Latino y, posteriormente, una huelga general de estudiantes y huelgas diversas secundadas por diez millones de trabajadores en todo el territorio francés (dos tercios de los trabajadores franceses). Las protestas llegaron a un punto tal que De Gaulle disolvió la Asamblea Nacional y se celebraron elecciones parlamentarias anticipadas el 23 de junio de 1968.



El gobierno se encontraba, en ese punto, al borde del colapso, pero la situación revolucionaria se evaporó tan rápido como había surgido. Los trabajadores, después de haber consegido importantes mejoras salariales, volvieron al trabajo, a petición de la Confederación General del Trabajo, sindicato izquierdista, y del Partido Comunista Francés. Cuando se celebraron las elecciones, el partido gaullista emergió más fuerte que antes.



Muchos de los manifestantes asumieron causas de izquierdas, como el comunismo, el rechazo a la guerra de Vietnam, el anarquismo o el situacionismo. Muchos vieron los hechos como una oportunidad de cambiar la "vieja sociedad" en muchos aspectos sociales, como los métodos educativos y la libertad sexual. Una minoría de manifestantes, como el grupo Occident, apoyaba causas de extrema derecha.



Marco Histórico


La época inmediatamente anterior a mayo del 68 se considera el boom de la posguerra; la afiliación a los sindicatos era muy baja y los sueldos estaban en alza, pero una parte de los trabajadores aun tenía sueldos ridículos a pesar de que el comercio exterior llegó a triplicarse. El 22 de marzo de 1968, ocho estudiantes (entre ellos Daniel Cohn-Bendit, conocido en todo el mundo como Dany el Rojo) de Nanterre protestaron por el arresto de seis miembros del Comité Nacional de Vietnam.


Daniel Cohn-Bendit


La población estudiantil había crecido espectacularmente, y los fondos destinados eran insuficientes. La masificación, la falta de medios, la imposibilidad de dar salidas laborales a todos los nuevos licenciados y la represión por parte de la policía a las protestas estudiantiles encendieron la chispa: el 22 de abril, 1.500 estudiantes acudieron a una reunión en la Universidad de Nanterre (a las afueras de París), que provocó que los 8 implicados en la protesta fueran arrestados.



La situación en el sector industrial no era mucho mejor; las huelgas y los despidos en las fábricas eran casi diarios y la situación laboral de un gran número de trabajadores se podía considerar precaria.



El PCF (Partido Comunista Francés) criticó a los rebeldes de Nanterre con artículos periodísticos en los que tachaba a los estudiantes de “hijos de la gran burguesía, despectivos hacia los estudiantes de origen obrero, que se cansarían pronto de protestar para heredar los negocios de papá…”.



Lo que se criticaba era la sociedad occidental en sus fundamentos, en sus estructuras básicas (ver crítica social). Si bien el marxismo revolucionario era la ideología de moda, el pensamiento que guió implícitamente los movimientos, el situacionismo, estuvo más cerca del anarquismo. Se buscaba transformar la sociedad, eliminando toda forma de autoritarismo, desde los exámenes universitarios hasta la presidencia de la República.



Cronología




Viernes 3: Un grupo de estudiantes se reunió en la plaza de la Sorbona, donde estaban a punto de celebrarse las comparecencias de Cohn-Bendit y sus compañeros. Empezó a unirse gente, y a las 4 de la tarde la Sorbona estaba rodeada por la policía, que sostuvo una actitud despótica y prepotente, y detuvo, en contra de lo que había prometido, a varios estudiantes, lo que provocó que aún más personas se unieran a la protesta y se originaran numerosas manifestaciones espontáneas. La Unión Nacional de Estudiantes (UNEF) y el Sindicato de Profesores (SNESUP) convocaron una huelga que pedía la reapertura de la Sorbona, la retirada de la policía y la liberación de los detenidos. Estas reivindicaciones eran muy suaves y razonables, solo pedían la vuelta a la normalidad, pero aun así no fueron concedidas por el gobierno.



Lunes 6 (lunes sangriento): Los "Ocho de Nanterre" acudieron a su comparecencia ante el Comité de Disciplina de la Universidad cantando La Internacional, y a la salida fueron salvajemente atacados por la policía cuando se manifestaban por las calles de París. Formaron barricadas con coches volcados y lanzaron piedras arrancadas del pavimento. Las cifras oficiales hablaban de 422 arrestos y 345 policías heridos.



Martes 7: Los acontecimientos del día anterior dieron lugar a una multitudinaria manifestación, y, evitando a la policía colgaron banderas rojinegras del Arco del Triunfo mientras la Internacional se escuchaba por las calles. El Barrio Latino se encuentra en estado de sitio y la opinión publica ya estaba cambiando, sorprendida por la brutalidad de la represión policial, y grandes secciones de la clase trabajadora se empezaron a inspirar en la revuelta estudiantil para luchar contra el estado por sus propios derechos.



Miércoles 8: Los líderes del Partido Comunista vieron el tamaño del movimiento y decidieron cambiar su postura y hacerse con el control de la insurrección, ya que el ejemplo de los estudiantes empezaba a seguirse en los lugares de trabajo.



Viernes 10: La policía toma la universidad de Nanterre, y 30.000 estudiantes, incluyendo a los de los institutos marcharon hacia la Sorbona, pero las calles aledañas estaban tomadas por la policía armada para el conflicto. Volvieron a levantarse barricadas, y la gente de las casas cercanas colaboraba con los manifestantes proporcionándoles asistencia de primeros auxilios o uniéndose a la revuelta. El gobierno cedió en dos de las tres demandas de los manifestantes, pero no aceptó liberar a los detenidos. El comportamiento de la policía volvió a ser brutal, y las cifras oficiales ascendieron a 367 personas heridas y 460 arrestadas, aunque en las calles se hablaba de un millar de heridos, quinientos detenidos y doscientos vehículos incendiados.



Sábado 11: Carros blindados se desplazaron a las calles afectadas por el enfrentamiento para limpiar las barricadas mientras eran increpados e insultados por el pueblo. Algunos de los que limpiaron las calles, tuvieron gestos de solidaridad con el movimiento. A causa de los acontecimientos del día anterior, se convoca una huelga general para el lunes siguiente.



Lunes 13: Los estudiantes fueron finalmente liberados, pero la chispa ya estaba encendida; coincidiendo con la huelga general, los sindicatos organizaron una marcha por Paris que movilizó a 200.000 personas (según cifras conservadoras). La policía desaparece de las calles, y el gobierno es señalado como enemigo del pueblo. Tras la marcha un grupo de estudiantes deciden ocupar la Sorbona. Durante la noche colgaron más banderas rojinegras de la Sorbona, al tiempo que decoraron los pilares que rodean la plaza con posters de Marx, Lenin y Mao y pintadas de las figuras de Trotski, Fidel Castro y el Che Guevara junto a los eslóganes de “todo es posible” y “prohibido prohibir”. Se dice que nueve millones de trabajadores hicieron huelga este día.



Martes 14: Se eligió un Comité de Ocupación de 15 personas, y su mandato se limitó a 24 horas. El teatro de la universidad presenció debates políticos día y noche para erradicar la distinción entre los trabajadores y los patrones. Se ocupó también la Escuela de Bellas Artes, donde se celebraron reuniones cada mañana para decidir los temas de actuación y se diseñaban posters de protesta, que irónicamente se convirtieron en objetos de coleccionistas ricos, a pesar de que en la mayoría se leían frases como: "No descansaremos hasta que el último burgués cuelgue de la rama más alta". Los trabajadores de Sud Aviation, cerca de Nantes, ocuparon su fábrica, y las plantas de Renault en Cleon, Flins, Le Mans y Boulogne Billancourt fueron a la huelga. Los sindicatos no controlaban algunas acciones emprendidas por los trabajadores, como encerrarse en fábricas, o declarar huelgas indefinidas. Los líderes de la CGT habían sido cogidos por sorpresa e intentaron desesperadamente no perder su influencia.



Miércoles 15: 15.200 obreros de la fábrica de Renault se encierran toda la noche secuestrando a los directores.



Jueves 16: Miles de estudiantes marchan a Boulogne Billancourt, donde 35.000 trabajadores están en huelga. El paro en París, Lyón y la Normandía industrial es total.



Viernes 17: Los controladores aéreos de Orly y la televisión francesa (ORTF) se unen a la huelga general convocada para el día 21.



Sábado 18: El sector del carbón, el transporte público de París, los Ferrocarriles Nacionales, los astilleros y el gas y la electricidad se unen a la huelga, pero los suministros domésticos y de emergencia se mantienen.



Domingo 19: La retirada de dinero de los bancos se limita a 500 francos ante la posibilidad de que los banqueros se unieran también a la huelga.



Lunes 20: Los ferrys del canal de la mancha interrumpen su funcionamiento por falta de suministro de gasolina. La industria textil y los grandes comercios de París se unen a la huelga general del día siguiente. La plantilla de ORTF hacía las siguientes reivindicaciones: semana de 40 horas, edad de jubilación más baja, derogación de las leyes anti-huelga de 1963, salario mínimo de 1000 francos por semana y la retirada de la influencia del gobierno en la televisión.



Miércoles 22: Los profesores se declaran también en huelga, aunque muchos siguieron asistiendo a las escuelas para mantener el contacto con los estudiantes. Los trabajadores del gas y la electricidad también se unieron a la huelga manteniendo el suministro casi por completo; los alimentos llegaban a Paris como antes de la huelga, y los telegramas urgentes se entregaban pese a la huelga de trabajadores de correos. En algunas fábricas, se alteró la producción para adaptarla a las necesidades de la protesta, y los periodistas se negaron a dejar el monopolio de la información en la televisión y la radio.



Viernes 24: Los agricultores de Nantes bloquearon las carreteras de acceso a la ciudad, y los obreros de los transportes controlaban todo el tráfico que llegaba, así como el combustible y los precios de los alimentos. Las tiendas tenían carteles que decían: “esta tienda está autorizada a abrir. Sus precios están bajo supervisión permanente del Comité”. Esta situación en Nantes duró una semana, y se llamó “la ciudad de los trabajadores”.



Este mismo día apareció De Gaulle en televisión, temiendo por la supervivencia de su gobierno, pidiendo “una participación mayor de todos en lo que nos concierne” al tiempo que 30.000 personas marchaban hacia el palacio de la Bastilla, que estaba fuertemente protegido por la policía al igual que todos los ministerios. Pero la Bolsa quedó desprotegida, y un gran número de manifestantes la asaltaron e incendiaron. Algunos grupos de izquierda perdieron los nervios, y otros les frenaron, impidiendo la toma del ministerio de finanzas. Unas declaraciones desafortunadas del líder estudiantil Daniel Cohn-Bendit le obligaron a exiliarse a Alemania.



Lunes 27: El gobierno garantiza un incremento del 35% en el salario mínimo industrial y del 12% de media para todos los trabajadores. De Gaulle se asegura de que tiene el apoyo del ejército antes de la marcha de 500.000 trabajadores pidiendo un “gobierno del pueblo”, pero pidiendo ya un gobierno.



Jueves 30: De Gaulle reaparece en televisión abandonando la idea del referéndum y convocando elecciones en 40 días. Prometió también medidas más suaves si “todo el pueblo francés se implica para que la existencia normal no se rompa por aquellos elementos (comunistas y anarquistas) que intentan evitar que los estudiantes estudien y los trabajadores trabajen”.



Miércoles 5: La mayoría de las huelgas han terminado, y se extiende un aire de derrotismo y desmoralización porque el capitalismo ha barrido Francia. Los que siguen protestando son aplastados en operaciones de estilo militar.



Finales de junio: Todas las manifestaciones callejeras fueron prohibidas, y el PCF (partido comunista francés) contribuyó a terminar con los últimos focos de rebelión. A finales de mes se retomaron los institutos y se quitaron las banderas rojinegras de la Sorbona. En las elecciones, De Gaulle ganó con el 60% de los votos.



Consecuencias


Mayo del 68 dejó unas consecuencias ambiguas. Los partidos comunistas occidentales acentuaron su distanciamiento de Moscú y de la lucha revolucionaria, sobre todo los de Italia y España, dando lugar al eurocomunismo y aceptando el marco democrático y la revolución científico-técnica. Se creó una “nueva izquierda”, mucho más crítica con los modelos económicos y políticos del capitalismo occidental e incluso del socialismo de la Europa del este. A pesar de ello, algunos sectores sociales comprometidos en los movimientos de mayo del 68 mostraron sus recelos respecto a los partidos comunistas occidentales por la tibia actuación que habían tenido.



Los grupos izquierdistas más extremistas calificaron de traición esta actuación, y formaron numerosas organizaciones y partidos políticos al margen de los tradicionales (Ligue Communiste, Lutte Ouvriére, Alliance des Jeunes pour le Socialisme, Internationale Situationniste…). Se fundó también el periódico “Libération” bajo la dirección de Sartre, que recogía el espíritu del movimiento estudiantil. La frustración de las esperanzas llevó a algunos, influidos por la mitificación de las luchas guerrilleras del tercer mundo, a una guerrilla urbana que desembocó en varios países en la formación de grupos terroristas como las Brigadas Rojas en Italia o el RAF (fracción del ejército rojo) en la RFA.



Mayo del 68 supuso un cambio en las formas organizativas, ya que se estructuró en función a las acciones, rompiendo con las jerarquías que reinaban también en los movimientos de izquierdas. A partir de ese momento, las asambleas se convirtieron en el motor de estas organizaciones, y los delegados, en portavoces de las decisiones mayoritarias.



Fue también una crítica al sindicalismo de la época, al que consideraban como una pieza más del sistema capitalista, ya que no atendió convenientemente las necesidades de los obreros. Se hizo posible una renovación tanto de formas como de ideas que perduraban desde hacía largo tiempo.



Antes de mayo del 68, la palabra “revolución” parecía ser algo enterrado en la historia, nada hacía pensar que en un país desarrollado y en un momento de bonanza económica como Francia pudieran darse hechos como los de aquel mes. Mayo del 68 inauguró la era del poder estudiantil (fue la primera vez que la juventud apareció como un factor social y político de importancia), no estaban en aquel momento respondiendo a una situación de autoritarismo, de desigualdades sociales extremas, etc. La rebelión sorprendió a sus contemporáneos no sólo por ser llevada a cabo por un grupo social hasta entonces mudo, sino porque se produjo en un mundo que llevaba dos décadas de crecimiento sostenido, de democratización, y en general de un bienestar como occidente no ha conocido en otro momento de este siglo.



Europa entera estuvo pendiente de cuanto acaecía en Francia aquellos días, y muchos grupos de izquierda se inspiraron en las ideas francesas y vieron en ellas una posibilidad de llevar a cabo sus propias reivindicaciones. Se ha convertido en un símbolo, en un ejemplo y en una lección de lo que se puede lograr, de cómo hacer las cosas y de cómo no hacerlas y en un icono de la utopía.



Luego vino el endurecimiento de la guerra fría, las crisis económicas y del petróleo, y los soñadores de los sesenta debieron orientarse a la lucha contra el hambre, la conservación de la ecología, el freno de la carrera armamentística… El mismo Cohn-Bendit es hoy un político "verde" en Alemania, pero otros muchos que fueron rebeldes en los sesenta son hoy parte del sistema que algún día criticaron.

Eslóganes y Graffittis



Es difícil determinar la ideología de los estudiantes que encendieron la chispa que llevó a los acontecimientos de mayo de 1968, y lo es aún más determinar la de los cientos de miles de personas que participaron en las protestas. En todo caso, hubo un fuerte componente anarquista, sobre todo entre los estudiantes de Nanterre. Los siguientes eslóganes, encontrados en los graffiti, dan una idea del espíritu rebelde y milenarista de los huelguistas:[/align=left]

Ce n’est qu’un début, continuons le combat

Esto no es más que el principio, continuemos el combate.

L'ennui est contre-révolutionnaire.

El aburrimiento es contrarrevolucionario.

Pas de replâtrage, la structure est pourrie.

No le pongas parches, la estructura está podrida.



Nous ne voulons pas d'un monde où la certitude de ne pas mourir de faim s'échange contre le risque de mourir d'ennui.

No queremos un mundo donde la garantía de no morir de hambre supone el riesgo de morir de aburrimiento.

Ceux qui font les révolutions à moitié ne font que se creuser un tombeau.

Los que hacen las revoluciones a medias no hacen más que cavar sus propias tumbas.



On ne revendiquera rien, on ne demandera rien. On prendra, on occupera.

No vamos a reivindicar nada, no vamos a pedir nada. Tomaremos, ocuparemos.

Plebiscite : qu'on dise oui qu'on dise non il fait de nous des cons.

Plebiscito: Votemos a favor o en contra, nos hará idiotas.



Depuis 1936 j'ai lutté pour les augmentations de salaire. Mon père avant moi a lutté pour les augmentations de salaire. Maintenant j'ai une télé, un frigo, un VW. Et cependant j'ai vécu toujours la vie d'un con. Ne négociez pas avec les patrons. Abolissez-les.

Desde 1936 he luchado por subidas de sueldo. Antes de mí, mi padre luchó por subidas de sueldo. Ahora tengo una tele, un frigorífico y un Volkswagen. Y, sin embargo, he vivido siempre la vida de un gilipollas. No negociéis con los patrones. Abolidlos.

Le patrón a besoin de toi, tu n'as pas besoin de lui.

El patrón te necesita, tú no necesitas al patrón.

Travailleur: Tu as 25 ans mais ton syndicat est de l'autre siècle.

Trabajador: Tienes 25 años, pero tu sindicato es del siglo pasado.



Veuillez laisser le Parti communiste aussi net en en sortant que vous voudriez la trouver en y entrant.

Haz el favor de dejar al Partido Comunista tan limpio al salir de él como te gustaría encontarlo entrando en él.

Je suis marxiste tendance Groucho.

Soy un marxista de la tendencia de Groucho.

Soyez réalistes, demandez l'impossible.

Seamos realistas, exijamos (hagamos) lo imposible.





On achète ton bonheur. Vole-le.

Están comprando tu felicidad. Róbala.

Sous les pavés, la plage.

Bajo los adoquines, la playa.



Autrefois, nous n'avions que le pavot. Aujourd'hui, le pavé.

En otros tiempos, sólo teníamos adormideras. Hoy, las calles.

L'âge d'or était l'âge où l'or ne régnait pas. Le veau d'or est toujours de boue.

La Edad de Oro era la edad en que el oro no reinaba. El becerro de oro está siempre hecho de barro.



La barricade ferme la rue mais ouvre la voie.

La barricada cierra la calle, pero abre la vía.

Il n'y aura plus désormais que deux catégories d'hommes : les veaux et les révolutionnaires. En cas de mariage, ça fera des réveaulutionnaires.

De ahora en adelante, sólo habrá dos clases de hombres: los borregos y los revolucionarios. En caso de matrimonio, esto producirá "borregocionarios".



Dans une société qui a aboli toute aventure, la seule aventure qui reste est celle d'abolir la société.

En una sociedad que ha abolido toda aventura, hace de la abolición de esta sociedad la única aventura posible.

L'humanité ne sera heureuse que le jour où le dernier bureaucrate aura été pendu avec les tripes du dernier capitaliste.

La humanidad no será feliz hasta el dia que el último burócrata sea ahorcado con las tripas del último capitalista.

Oubliez tout ce que vous avez appris. Commencez par rêver.

Olvídense de todo lo que han aprendido. Comiencen a soñar.


FUENTE:
http://es.wikipedia.org/wiki/Mayo_franc%C3%A9s



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